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UNPOLISHED 2019: El infierno a son de techno

Dos aviones, dos trenes y un taxi es lo que me separaba del auténtico infierno. Después de un viaje que no fue fácil; un retraso en el primer avión me obligó a patearme deprisa el aeropuerto de Frankfurt donde tenía que hacer la primera escala hasta llegar a mi destino. El stand de Ámsterdam ya lucía diferente y tenía la sospecha de que más de uno acabaría en el mismo lugar que yo esa noche: en un auténtico hervidero de sensaciones capaz de extralimitar la capacidad sensorial; un espacio donde la música absorbe parte de tu ser y te sumerge en un viaje de fraseos musicales y luces. Este infierno (y no se le puede llamar de otra manera) está en el 25 de la calle Elementenstraat y había mutado en su concepto más duro: Unpolished.

Bajamos del taxi que nos dejó al final de la calle. La travesía que separa el punto de llegada de la puerta es un camino de luz tenue albergado por un silencio que progresivamente disminuye con el sonido de los graves retumbando en las paredes del warehouse y que guía en procesión a todos hasta la misma boca del recinto.

Tras sortear la enorme cola que ocupaba toda el ala del lado derecho de la calle gracias a la invitación que nos llegó de parte de la organización, entramos al hall del Warehouse. Siendo mi tercera vez en Reaktor esperaba estamparme con cierto aire familiar a lo que ya considero una de mis casas del techno, pero lo cierto es que Unpolished luce diferente a Katharsis y Era.

Una hilera de luces que se apagaban y encendían simultáneamente coronaba el techo a media altura. Comenzábamos con los juegos visuales, rango distintivo de Reaktor Events y que juega un papel fundamental dentro del concepto de fiesta que proponen los promotores holandeses. La agresividad lumínica y musical te envuelve en un vórtice de sensaciones que, sin duda, te hace vivirlo de una manera única.

Perc Unpolished 2019

Guardamos la ropa en un locker grande por 15 euros, nos armamos de tokens (25 por 65 euros) y nos pasamos por el stand de merchandising que fue todo un éxito, y no me extraña porque tanto la bomber como la camiseta lucían muy bien. Tras esto, Fuimos a la room 2 a la que notaba algo cambiada, con un aire mucho más underground. Una valla metálica a modo de jaula rodeaba los cuatro costados y el techo. Un toque definitivo a una sala que anteriormente me había parecida insulsa y poco atrapante y que ahora sí lograba encarnar esa sesanción de enclaustramiento que tanto nos gusta. Estábamos atrapados en una jaula, pero la sensación de libertad era infinita.

La primera duda del festival: SPFDJ o Parrrish. Optamos por SPFDJ, pero lo cierto es que el rato que estuvimos no nos convenció. Errores en la mezcla que a mi parecer fueron un poco forzadas hizo que nos fuéramos pronto hacia Parrish Smith, que estaba tirando abajo la sala principal.  De haber sabido el asalto que estaba llevando a cabo me hubiera ahorrado el paseo para ver a la dj residente de Herrensauna.

Media hora de set de Parrish Smith nos fue suficiente para arrepentirnos de no haber llegado antes a la sala principal del Elementenstraat. Una intersección de rayos de luces azules y un parpadeo de formas triangulares blancos rematados con unos flashes amarillos (que aun no estaban en su máxima potencia) conjuntaban la voz desgarradora de Keith Fleint, que nos recibía al grito de que viviremos para siempre “we live forever”. No podía ser otro el primer tema que bailaramos en Unpolished, un himno de la electrónica y augurio de lo que el próximo lunes sería la despedida de una leyenda de la cultura Rave. Claro que vivirás para siempre, Keith.

Con el público en plena ebullición hechizado por el descaro y el macarreo de The Prodigy, Parrish Smith supo darle la continuidad necesaria al set y mantener a todo un escuadrón de ravers en lo más alto con una secuencia de bombos rotos y sonidos en distorsión a 141 bpm’s. La U del logo de Unpolished ardía rodeando los flancos de izquierda y derecha de la sala principal. Nos habíamos adentrado, por fin, en el primer círculo del infierno.

A este inicio galopante le siguió un descanso ilusorio que inundó la sala de rojo al son de EBM y unos remates ácidos que nos embargaba en un limbo del que nos dejaría caer otra vez estrepitosamente. Sin embargo, todo huracán tiene sus cinco minutos de descanso, y afrontó el último tramo del set volviendo a los 141 BPMs y Synthes con Magnetic immunity de Headscan, poniendo punto y final con un cambio brusco a ritmo de electro punk que nos teletransportaba de nuevo a los 90. Parrish Smith tardó poco en convencerme: El sonido Unpolished estaba, al menos por ahora, en la Room 1.

Después del Live de New Frames vino Hector Oaks. El madrileño con residencia en Berlín se encuentra en un estado de forma increíble. Allá por donde va está dejando recuerdos imborrables a base de una selección musical única y casi siempre acertada.Su estilo casa a la perfección con Unpolished, es por esto de que estábamos seguros de que las dos próximas horas iban a ser un auténtico regalo para nuestros oídos y un calvario para nuestras piernas.

Y así fue. Comenzó el set activando el modo “Firestarter  y la sala ardió rápidamente al unísono con el legendario tema de Prodigy remixeado por Empirion. Gritos y manos al aire; el público resurgió como un resorte ante la llamarada que había soltado. Solo bastaron dos minutos para tener a la grada en el bolsillo; además, la sala había respondido y estaba abarrotada. Está claro que el Dj residente de Bassiani se encuentra en un gran momento, y el público lo sabe.

Hector Oaks demostró a lo largo del set lo buen selector que es.  Desde industrial con temas como Quilmes del ya extinto trío berlinés FJAAK o el remix a Joe Farr de Loss & Agony de Incorvaia, pasando por sonidos de cajas de ritmos que invocaban a Detroit,   o o aires Tribales funk con uno de sus últimos lanzamientos en el sello de J.C. remixeando como Cadency a Bleak. ( Bleak – Ikarie (Cadency’s remix). Las dos horas de sesión fueron pura pista, con ese aire old-school que siempre representa y una velocidad constante (Often Plus, Never minus) no hubo un segundo en el que las invectivas del dueño de Oaks y Kaos nos diera tregua, concluyendo como si de un predicador se tratara haciendo un llamamiento a ritmo de Hardcore a todos los Slaves To the Rave allí presentes. Pero no hacía falta, ya hacía tiempo que nos tenía aprisionados. Así se despidió y sirvió en badeja el pitch en 169 bpms a Stranger.

Después de darnos un paseo por la principal y darle una oportunidad a MPIA3 volvimos rápidamente a Stranger, que tampoco decepcionó. Este entró de una manera más sosegada y progresiva, aunque no tardaría en colocarse pronto en los 140 Bpms de los que no se bajaría en el resto de sesión.

El industrial volvió a emerger con fuerza siguiendo la línea de casi todo el festival cuando sonó la remasterización de Down Deep de The mover o la vocales que susurraba que le hiciéramos el amor (Please Make Love To Me – Tafkamp) entre bombos rotos y sonidos metalizados. No sé si consiguió su propósito, pero todos habíamos recibido ya esa noche nuestra dosis de amor. La sesión de stranger fue mutando desde el industrial hasta un repaso por el old school de los 00’ con referencias como Kreck de Speedy J (Sppedy J – Kreck) o CLR 02 B3 de Umek. (CLR 02 B3)

Volvíamos a la sala principal para ver otro de los platos fuertes de la noche. Aunque muchos no entienden el estilo macarra de Kobosil, para mi siempre será uno de los que has de tener en cuenta en cualquier evento. En la main no cabía un alma más. Un delirio se apoderó de toda la sala y algún espontáneo incluso se subían a la tarima justo delante del desk donde se desarmaban en ese balanceo tan característico del raver berlinés.

La intensidad que desprende en cada uno de sus sets es única por lo que Unpolished y Kobosil son conceptos correlativos.  Las dos horas del berlinés se podrían definir como una marea que te revolcaba una y otra vez a bailar. Una linealidad ascendente y descendente que dejaba morir un track para rematarlo con la subida del saliente, lo que nos envolvió en un ciclo de ascenso progresivo hasta el final de la sesión. Reminiscencias del sonido Uk como Brnara de Dj Ogi e industrial fueron una constante, con temas como el remix de Danilo Incorvaia de Ear Catcher y la producción de Eric Sneo con Dj Rush del que sobresalía una voz que confirmaba que el de Spandau estaba controlando la Base. (DJ Rush´n Eric Sneo – I control the base)  

La marea bajó y de ella emergió Manu Le Malin, que ante la intensidad que había propuesto Kobosil decidió llevar aun más lejos la locura del Berlinés. Una de las caras y leyenda del Hardcore en su expresión más violenta era el encargado de hacer el closing de posiblemente el festival de techno más duro del momento. Una alianza perfecta. El infierno ya tenía a su Belcebú, que se ocuparía de que todos los allí presentes se confundieran entre los destellos rojos y el ritmo de un techno deforme que abusaba del doble bombo. Nunca siguió una continuidad lógica (obviamente de forma premeditada) en el set que termino desembocando en un hardcore despiadado. Los flashes alcanzaron su versión más agresiva, provocando un ataque epiléptico justo a una chica delante mía. Pero si algo nos caracteriza a este público es esa curiosidad, esa búsqueda de vivir sensaciones que rocen los límites de lo extrasensorial, sin importar cuales sea las consecuencias. Bienvenidos, esto es el Warehouse Elementenstraat.

Comenzamos el segundo dia a ritmo del quinto bombo. Jensen Interceptor nos propuso un electro que se alternaban con ritmos de break. En el comienzo del set la sala estaba apenas con 50 personas, pero poco a poco fue atrayendo a más gente ante el ritmo hipnotizador de su electro-beat y llegó a su auge a mitad de la sesión cuando puso el Remix de Milimetric de Believe in the machine con el que levantó a toda la pista mientras se desentendía de sus senheisser para sincronizarse con los botes que su público está dando. Ofreció algo diferente, fresco, perfecto para entrar en calor antes de dirigirnos a la sala principal a ver el vynil set de Sunil Sharpe.

Sunil Sharpe se pasó casi toda la sesión con un vinilo bajo el brazo mientras tenía sonando otros dos. Mis expectativas personales ante este genio siempre son máximas. Sunil Sharpe siempre ofrece versatilidad y adaptación en función del evento en el que actúe y, sin embargo, no creo que estuviese a la altura de lo que se puede esperar un set del irlandés en Unpolished.

En su set pudimos apreciar una gran variedad de estilos. Acid, Jungle, Tribal con vocales latinas y momentos en los que decidió levantar el pitch a ritmo de techno y colocarse en los 140 Bpm’s de los que nunca debería de haber bajado. La selección dejó mucho que desear y creo que no acertó en la estructuración del set. Algo que se tradujo en la misma actitud del público que por momentos se suavizaba ante los ritmos melódicos y parsimoniosos del irlandés. Cuando vas a Unpolished esperas una sesión que te haga cabalgar de principio a final, y hubo momentos en los que un ritmo alto sucedía a un ritmo bajo que te impedía un progreso ascendente en lo que considero que debe de ser una sesión en este festival.

Sunil Sharpe levantó la aguja del technics por última vez. Cualquiera de los allí presentes sabía que lo iba a suceder era digno de ser recordado, de ahí que los escasos segundos entre el set de Sunil Sharpe y Blawan fueran rellenados por un murmullo del que espera algo único e irrepetible. Blawan se presentaba con un sonido que envolvió al elementenstraat en una esfera mistérica que terminaba en un grave atronador acompañado de un ritmo altísimo en torno a los 140.

Si Kobosil fue una corriente de mareas que te revolcaba a un baile infinito, Blawan se desató como un torbellino del que era imposible salir. Los tracks se sucedían uno tras otro haciendo gala de su maestría como selector. Poco a poco me invadía una simbiosis entre rabia y una profunda admiración: fue prácticamente imposible reconocer alguno de los temas que puso a lo largo de sus dos horas de set.  

Entre track y track dos siluetas humanas asomaban entre luces azules que se iban acercando para fundirse en una mientras se colaba la voz modulada del propio Blawan (Kalosi). ¿Qué amante del género no ha a escuchado tal masterpiece? Os aseguro que la comprometida pista de Unpolished sí que lo había hecho por su reacción.

El despliegue y la continuidad que tuvo Blawan a lo largo del set estaba lo elevaba -una vez más- a lo más alto de Olimpo del techno actual, ratificándose en uno de los mejores escenarios posible como lo que ya sabíamos que es: una deidad de este género, un prodigio en cualquiera de los formatos que actúe. Un set completísimo en el que ningún engranaje chirrió; del industrial metálico de bombos y sonidos rotos y hi-hats altos de Ask for absolution (Tommy Holohan – ask for absolution) pasando por el Hard-Trance de Ylis Gijo ( Filalete – Ylis Gijo) hasta temas con más Groove (siempre con el pitch más alto del original) como Understand me (Jay Denham – Understand me) , algo que le daba esa capa de pintura necesaria a la áspera y cruda propuesta que había seleccionado, y que le hizo lograr un perfecto equilibro entre lo rudo y lo elegante.

Tras el chute intravenoso de techno que el británico nos había inyectado la sensación era que pasara lo que pasara la cadencia de un set memorable nos iba a hacer bailar hasta el final. Por suerte no hizo falta dejarse llevar, y el Live the Advent fue un homenaje a ese sonido de los 90 que sigue embaucando a muchos de nosotros. Enamorado confeso del sonido noventero británico, The Advent fue la perfecta demostración del carácter inmortal de la música retrocediéndonos 20 años atrás con tracks como Ring Of Fire (Ring of fire – Advent Touch 1).

Sobrepasado el meridiano de la noche, el reloj que precipitaba los segundos con agonía (no queríamos que este infierno acabara nunca) marcaba las 5:00 de la mañana. El Live de The Advent había estado a la altura y la noche solo podía mantener ir hacia arriba. Afortunadamente Rod no iba a tirar por la borda lo acontecido y siguió la dinámica.

Muchos nos sorprendimos al ver a ROD en el line-up de Unpolished. Quien haya seguido su trayectoria sabrá que Benny Rodrigues es un Dj que no destaca por su contundencia tanto como productor como detrás de los platos, sino por una refinada técnica y un Groove de sonidos más cercanos al House y al electro. No se dejen engañar, ROD tiró abajo el elementensraat a base de un techno rápido, progresivo y con un toque personal con influencias de otros estilos no acostumbrados a oir en el unpolished, ejemplo de ello fue cuando mezcló dos tracks que poco tienen que ver entre sí: el Energetix de Scorp y Sterac y Bodywarp de Thomas P. Heckman. Esto llevó a un producto final acorde a lo que podríamos resumir en: intensidad, estilo personal y versatilidad.

Perc Unpolished 2019

Las luces y colores caribeños que acompañaron al set de ROD se apagaron. Una sombra de dos metros se colocaba delante de un portátil a la izquierda del escenario. Justo aproveché para irme al flanco delantero para disfrutar el set con dos amigas que perfectamente podrían ser presidentas del club de fans del susodicho. Gracias a Perc algunos empiezan a considerar el Ableton un arma blanca. ¿Qué decir del capo de Perc Trax?

Al igual que la intensidad de la música, los flashes iban aumentando y cada vez se hacía más difícil plantarle cara. Flashes y música se fundían en una única sensación: agresividad y violencia. La distorsión de los bombos y los sintetizadores de Nin ( Giovanni D’Auria) sumió en un trance a la sala del que los gritos (os lo de Raffaele Attanassio (Lust – Raffaele Attanasio) no ayudaba salir, y del que ni mucho menos queríamos escapar. Uno de los momentos del set fue cuando introdujo un himno recurrente en sus sets: volvíamos a estar en el Universo de las fiestas techno de los 90. (Airoduniverso of 90’s Techno parties).

Aunque este infierno estaba llegando a su fin, muchos sabíamos que cumpliríamos condena eternamente. Afrontamos el último set con las pocas energías que nos quedaba en nuestro cuerpo, y dispuestos a darle una oportunidad a lo que esperábamos que fuera un cierre legendario.

Presenciado el homicidio a manos de Perc, di una vuelta para despejarme ya que los flashes estaban haciendo mella en mí. Por momentos creí que caía, por lo que opté a terminar bailando con el antebrazo tapándome los ojos. Mejor evitar males mayores. Sobre todo si seguían la línea del cierre de Manu de Malin, que finalmente fue multiplicado por tres. The Outside Agency puso el broche final a ritmo de Hardcore, estilo que con la sobredosis de techno que tenía ya me costó aguantar.

Una línea aguda cruzaba mi cabeza de lado a lado provocándome un dolor, como si mi una totalidad parcial de mi cuerpo sacara la bandera blanca, aunque era difícil de dejar de bailar por otra noche inolvidable de música. Terminé el Unpolished alrededor de las 9 en el hall echando unos últimos bailes sin saber muy bien a cuento de qué. Mi cuerpo estaba fuera, pero algo de mí seguía dentro de ese infierno. Unos últimos brincos animaron la tristeza del grupo por abandonar el lugar (Qué lugar). Cojo el chaquetón y al salir una fina lluvia golpea mi cara como queriendo apagar el fuego que había emanado durante dos días. Si la vibración del primer día a la entrada me había parecido notoria, esta vez el warehouse rugía como en ninguna de mis anteriores visitas había visto. Eran las nueve de la mañana y mi cuerpo dijo basta, aunque aun no había dejado de bailar.

Line up Completo:

 Alienata
The Empire Line live
 Héctor Oaks
 Helena Hauff
 Kobosil
 Manu Le Malin
 MPIA3
 New Frames (live)
 Parrish Smith
 SPFDJ
 stranger (NL)
 Zadig pres. Day Is Dying

SATURDAY 02/03 _ 23:00 – 09:00

 The Advent (live) (90’s techno set)
 Blawan
DJ AZF
 The DJ Producer
 Giant Swan (live)
 Jensen Interceptor
 London Modular Alliance hybrid
 Neil Landstrumm (live)
 The Outside Agency
 Perc
 ROD
 Sunil Sharpe


Por: Carlos J. Álvarez (Periodista en MUTTED)

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